Grasas: Descubre la Verdad sobre el Macronutriente Más Injustificado
- Cristina Arribas
- 6 sept 2025
- 5 Min. de lectura

Introducción
Durante años, las grasas fueron las villanas de la nutrición. Se les culpaba de todo, desde el aumento de peso hasta los problemas del corazón. ¡Pero qué gran error! Hoy, desde mi experiencia de más de 10 años como nutricionista, vengo a contarte la verdad: las grasas son macronutrientes absolutamente esenciales e indispensables para que tu cuerpo funcione de manera óptima.
El problema no son las grasas en sí, sino elegir el tipo incorrecto y consumirlas en exceso. ¿Te has sentido confundido entre qué grasas son buenas y cuáles no? ¿Quieres saber cómo incluirlas de forma sabia en tu dieta? Has llegado al lugar correcto. En este artículo, despejaremos todas tus dudas.
¿Qué Son Exactamente las Grasas?
En términos simples, las grasas, también conocidas como lípidos, son uno de los tres macronutrientes principales que nuestro cuerpo necesita en grandes cantidades para obtener energía y desarrollar sus funciones vitales (los otros dos son las proteínas y los carbohidratos).
Químicamente, están formadas por cadenas de ácidos grasos. Suena complejo, pero no te preocupes. Lo importante es que entender que esta estructura es la que determina si una grasa es sólida a temperatura ambiente (como la mantequilla) o líquida (como el aceite de oliva), y lo crucial que es para nuestra salud.
Las Funciones de las Grasas: ¡Mucho Más que Simple Energía!
Si piensas que la única función de la grasa es almacenarse en el cuerpo, te estás perdiendo una parte fascinante de la historia. Sus roles son diversos y críticos:
Reserva de Energía: Son la fuente de energía más concentrada. Un gramo de grasa aporta 9 calorías, el doble que un gramo de proteínas o carbohidratos. Nuestro cuerpo las almacena para usarlas cuando necesita energía extra.
Transporte de Vitaminas: Las vitaminas A, D, E y K son liposolubles. Esto significa que necesitan disolverse en grasa para que tu intestino pueda absorberlas y aprovecharlas. Una ensalada sin un poco de aceite de oliva, por ejemplo, desperdicia muchos de sus nutrientes.
Protección y Aislamiento: Forman una capa protectora que amortigua y protege nuestros órganos vitales (como los riñones y el corazón) de golpes y cambios bruscos de temperatura.
Salud Cerebral y Celular: ¡Tu cerebro es casi 60% grasa! Las membranas de todas y cada una de tus células están hechas de grasa. Consumir las grasas correctas (como el Omega-3) es crucial para una función cerebral óptima, la memoria y el estado de ánimo.
Producción de Hormonas: Son la materia prima para la síntesis de muchas hormonas sexuales y las relacionadas con el estrés.
Tipos de Grasas: Las Buenas, las Menos Buenas y las Evitables
Aquí está la parte más importante. No todas las grasas se crean igual. Vamos a clasificarlas para que sepas exactamente qué estás llevando a tu plato.
Grasas Insaturadas (Las "Grasas Buenas")
Estas son las estrellas, las que debes privilegiar en tu alimentación diaria. Ayudan a reducir el colesterol LDL ("malo"), aumentan el HDL ("bueno"), combaten la inflamación y protegen tu corazón. Se dividen en dos:
Grasas Monoinsaturadas: Son muy estables y beneficiosas. Las encuentras en:
Aceite de oliva virgen extra
Aguacate o palta
Frutos secos (almendras, nueces de macadamia, avellanas, maní)
Semillas (especialmente de sésamo y calabaza)
Grasas Poliinsaturadas: Incluyen los famosos ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6. Se llaman "esenciales" porque nuestro cuerpo no puede producirlos y debemos obtenerlos de los alimentos.
Omega-3 (antiinflamatorio): Salmón, atún, caballa, sardinas, semillas de chía, linaza y nueces.
Omega-6 (energía y función cerebral): Aceites de girasol, maíz y soja, semillas de girasol.
Grasas Saturadas (Las "Grasas Neutras")
Durante décadas se les satanizó, pero la ciencia moderna ha matizado su papel. No son tan dañinas como se pensaba, pero su consumo debe ser moderado. Se encuentran principalmente en productos de origen animal y algunos tropicales.
El consejo no es eliminarlas, sino no excederse. Fuentes principales:
Carnes rojas (elegir cortes magros)
Mantequilla y queso
Leche entera y yogur griego
Aceite de coco y aceite de palma
Grasas Trans (Las "Grasas Malas" de Verdad)
Estas sí son las que debes evitar por completo. No tienen ningún beneficio para la salud y son muy perjudiciales. Se forman principalmente a través de un proceso industrial llamado hidrogenación, que convierte aceites líquidos en grasas sólidas para alargar la vida útil de los productos.
Aumentan el colesterol LDL malo y disminuyen el bueno, promueven la inflamación y el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes. ¿Dónde se esconden?
Comida rápida frita (papas fritas, nuggets)
Productos de pastelería y bollería industrial (galletas, donuts, tortas empaquetadas)
Margarinas
Snacks procesados y congelados
¡OJO! Lee las etiquetas. Si ves "aceites vegetales parcialmente hidrogenados", es grasa trans. Evítalo.
¿Cómo Incluir Grasas Saludables en Tu Día a Día?
Integrar grasas buenas es más fácil de lo que piensas. Aquí te dejo una tabla con ideas prácticas para que inspires tu próxima compra.
Alimento (Grasa Principal) | Ideas para Consumirlo |
Palta (Monoinsaturada) | En tostadas integrales, en trozos en la ensalada, como base para un smoothie cremoso, para hacer salsa guacamole. |
Aceite de Oliva Virgen Extra (Monoinsaturada) | Aliñar ensaladas, rociar sobre verduras asadas, para saltear verduras a fuego medio, como dip para pan integral. |
Nueces y Almendras (Mono/Poliinsaturada) | Como snack entre horas (un puñado), picadas sobre yogur natural, en mixes con frutos secos. |
Semillas de Chía (Poliinsaturada - Omega-3) | En pudding con leche vegetal, espolvoreadas en la ensalada o en el bowl de avena. |
Salmón (Poliinsaturada - Omega-3) | A la plancha, al horno con hierbas, en tartar, en bowl de quinua con verduras. |
Conclusión: El Balance es la Clave
Como has visto, demonizar a todas las grasas por igual es un grave error. El secreto no está en una dieta baja en grasa, sino en una dieta rica en grasas de calidad. Priorizar las grasas insaturadas, consumir con moderación las saturadas y eliminar por completo las trans es la fórmula ganadora para cuidar tu corazón, tu cerebro y tu salud en general.
Recuerda que la nutrición es personalizada. La cantidad exacta que tú necesitas puede variar según tu edad, metabolismo, nivel de actividad y estado de salud.
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Entender la teoría es el primer paso, pero aplicarla a tu vida diaria, con tus gustos y tu ritmo, es donde muchas personas se bloquean. No tienes que hacerlo solo. Si quieres aprender a elegir las grasas correctas, mejorar tus hábitos y sentirte con más energía, puedo guiarte.
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